Importan tres propiedades: la resistencia a preimágenes (dado un resumen, encontrar cualquier entrada), la resistencia a segundas preimágenes (dada una entrada, encontrar otra con el mismo resumen) y la resistencia a colisiones (encontrar dos entradas cualesquiera que colisionen). Para un resumen de n bits, los costes genéricos son de unos 2ⁿ, 2ⁿ y 2ⁿᐟ², este último por la paradoja del cumpleaños, y por eso SHA-256 ofrece 128 bits de resistencia a colisiones.
Funciones estándar: SHA-2 (de SHA-224 a SHA-512, FIPS 180-4) y SHA-3 con las funciones de salida extensible SHAKE (FIPS 202) están aprobadas; BLAKE2 (RFC 7693) se usa mucho fuera de los contextos del NIST; MD5 y SHA-1 están rotas en cuanto a colisiones y no deben usarse donde un atacante pueda elegir las entradas. Los diseños Merkle–Damgård (MD5, SHA-1, SHA-2) permiten la extensión de longitud; las construcciones de esponja (SHA-3) y los diseños HAIFA (BLAKE2), no.
Un hash no es un MAC, ni un hash de contraseñas, ni cifrado: usa HMAC o KMAC para la integridad con clave, Argon2id, scrypt o PBKDF2 para las contraseñas, y un AEAD para la confidencialidad. Las computadoras cuánticas apenas afectan a los hashes: el algoritmo de Grover como mucho reduce a su raíz cuadrada el coste de encontrar preimágenes, y el plan de transición en borrador del NIST mantiene en servicio SHA-256 y SHA-3.